miércoles, 9 de junio de 2010

El ritalín en debate. Espeluznante



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May
20
2008

rital.jpg

Ilustración de Natalia Vásquez 
http://natalia.sugarpop.org/

Está de moda desde hace más de 10 años, diagnosticar a los niños inquietos y con problemas de concentración como niños con Síndrome de Deficiencia de Atención o TDAH: Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Una doctora muy amiga mía me dice que cuando no se sabe bien cuál es la enfermedad o cuando esta no existe realmente, se le pone por delante la palabra "síndrome". Otra amiga me cuenta que en algunos colegios caros de Lima, se diagnostica con esta "enfermedad" a los niños más inquietos y se les envía al sicólogo o siquiatra del colegio para que diagnostique y recete una pastilla muy fuerte y muy dañina. Algo, definitivamente, que el niño no tiene opción de rechazar. Y nadie le pregunta si le parece buena o mala idea tomar una droga cuando todavía es menor de edad.

Me han contado, incluso, que en algunos colegios de Lima son los propios profesores quienes administran este fármaco a los niños, a las horas indicadas. A mí me pone los pelos de punta pensar que los niños con Síndrome de Deficiencia de Atención quizás solo necesitan eso: atención o espacios abiertos o un poco más de cariño de sus padres. Pero como no están dispuestos a dárselo y los profesores tampoco están dispuestos a bancarse a un niño que nunca está quieto y no se concentra, entonces la solución es una pepa y así todo el mundo tranquilo, sobre todo el niño...

El autor del blog Alquimia de Letras opina lo siguiente: 
"Ritalín es un psicoestimulante prescrito para el tratamiento de niños con TDAH. Explicaciones científicas al margen, lo que recuerdo de mis sobrinos luego de usar este producto es una impresionante capacidad de enfoque en sus responsabilidades cotidianas, especialmente en tareas de colegio o preparación para exámenes. El efecto dura unas cuatro horas y es realmente sorprendente (aunque ahora hay una variante que dura ocho horas)...
Albert Einstein, Kurt Cobain, Leonardo da Vinci, Thomas Edison, y muchos otros genios tuvieron TDAH. ¿Será esto suficiente como para pensar en una correlación entre una inteligencia superior y el transtorno en mención?"
El blogero plantea una duda legítima: quizás los niños más activos, los más inconformes, sean los más inteligentes, los que no convienen a la sociedad porque no se comportan "civilizadamente", en fin.

Lo cierto es que los fármacos como el Ritalín están causando problemas serios y hasta muertes, y esto no lo digo yo, lo dice un interesante video que me envió la sicóloga infantil Andrea Raffo (andrearaffohanza@hotmail.com) quien conoce muy bien el tema y tiene una terapia alternativa para los niños con TDAH. Andrea tiene una opinión al respecto: "La hiperactividad y el déficit de atención no son enfermedades, son síntomas de una personalidad frágil, incapaz de pensarse a si misma. Estos niños necesitan que alguien los contenga, los acoja y los ayude a "pensarse". Los niños con TDAH tienen muchas dificultades para relacionarse con los demás, generalmente son rechazados y no comprendidos. Hacemos un llamado a los maestros y a los padres para sensibilizarlos con respecto a este tema tan difícil de afrontar pidiéndoles que se cuestionen, averigüen e informen antes de tomar decisiones apresuradas y prematuras de medicar a estos niños."

Yo dejo aquí el tema, ustedes sacarán sus propias conclusiones. Bienvenidos los comentarios.


PEGO UN VIDEO http://www.youtube.com/watch?v=SzdGrUcc_bQ



De: Vlado <jar0k@yahoo.es>
Para: interno_residente_medico_PERU@yahoogroups.com
Enviado: viernes, 17 de julio, 2009 11:12:13
Asunto: [interno_residente_medico_PERU] El ritalín en debate. Espeluznante

 

El ritalin en debate

Escrito por Roberto Bustamante
Fecha de publicación: 18 May, 2009    
Palabras clave: educaciónritalin


Ritalín, un metilfenidato. Fuente: Wikipedia

En los últimos años, el discurso del exitismo se ha impuesto (o busca imponerse) en el Perú. Viene con todo un paquete, desde la seudo-literatura de autoayudamensajes oficialespublicidad, etc. De hecho, parte del discurso del crecimiento económico y la crítica al llamado "perro del hortelano", se basa en este rollo 50% new age, 50% neoliberalismo (para diferenciarlo del liberalismo económico). Sus acólitos son neoyuppies, jóvenes que han vivido en la cresta de la ola, cuando todo en la economía del Perú iba hacia arriba.

¿Y cómo será cuando se lleve este discurso a la vida en familia? ¿Cómo es cuando los neoyuppies se vuelven padres? Eso es un poco lo que ha venido reflexionando Rafo León en sus últimas  columnas en Somos. Copio la primera en su integridad (vía la página de Bibiana Pastor). Algo que debería llamar la atención de pedagogos y políticos involucrados en salud y educación infantil.

RITALIN Y RIVOTRIL: LA FELICIDAD INFANTIL
Por: Rafo León. Somos N°1169 (02/05/09)

Las modernas neurociencias al servicio de la farmacología para los niños.
Así me lo propusiera no podría dejar de adorar a los niños: tengo tres nietas de una año que van paseándose por la vida como quien abre ventanas para que ingrese un poco de aire fresco en habitaciones humedecidas y llenas del polvo, que riegan la rutina y el aburrimiento.

Es genial. Y sin embargo, hace unos días me descubrí aconsejándole a una muchacha recién emparejada que no tuviera hijos, que lo pensara mil veces, que no se puede seguir cometiendo injusticias para con seres que no saben a lo que vienen, porque tampoco nadie sabe a lo que vienen después de un largo umbral de malos augurios. Este diálogo con la joven surgió luego de que a mi vez yo hubiera estado escuchando en una reunión a una chica genial, dueña, directora y maestra de un kinder que conduce con amor, empatía, por eso del país y las maravillas. Alicia está bastante aterrada. En el kinder tiene una cincuentena de niños entre los dos y los cuatro años. Me asegura que más de la mitad está en tratamiento con Ritalin, el famoso metilfenidato que psiquiatras y neurólogos recetan como quien vende lentejitas de D'Onofrio, para controlar el trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Todas las que escucho salir de los labios de Alicia son palabras nuevas para mí, sobre todo la alta proporción de niños signados por esas palabras, que bien no suenan, seamos sinceros.

Alice in Worderland
Le pregunto a Alicia de dónde sale ese trastorno, en qué consiste y qué peligros comporta para el niño y la familia. Cuidando cada una de sus frases intenta responderme: el TDAH califica a los niños inquietos, traviesos, juguetones que se rehúsan a pasar una hora entera frente a un computador en clase de computación (¡a los cuatro años!). "Hay casos extremos, es cierto, ingobernables, pero no son la mitad de los niños de Lima", sentencia Alicia.

Los peligros, continua, no son para el niño, son para los padres. Resulta que si los chicos no empiezan a rendir como grandes, con estándares de atención, comprensión y desempeño correspondientes a muchachos con el doble de edad, por lo menos , papá y mamá ven allí esfumarse la posibilidad de que ingresen al mejor colegio de la ciudad donde les enseñan a ser unos ganadores, donde se relacionan con los vástagos de lo mejorcito, donde no hay distingo con estar viviendo en Florida, salvo la garúa y un par de lisuras peruanas que sueltan por ahí los jardineros. Entonces, Ritalin.

Another Brick
Con Ritalin el chico está sedado, tranquilo, aparentemente atiende, no hace bulla, no se mueve. Otro ladrillo en la pared, cantaba Pink Floyd. Pero Alicia va más allá: las maestras de los nidos también están felices con el medicamento porque así el establecimiento puede recibir mayor cantidad de matriculados ya que cuando están dopados resultan más manejables. Quedo helado al escuchar a Alicia y le hago la estúpida pregunta "¿Y nadie hace nada para aclarar y combatir esto?". La respuesta es que el mundo hay un intenso debate respecto al soporte ético de estos diagnósticos y, sobre todo, de estas prescripciones farmacológicas tan ligeras. La subversiva antipsiquiatrí a en los Estados Unidos se toca con la conservadora Cienciología en eso de cuidar un poco más la salud de los niños, separándolos de la neurosis exitista de sus padres. En el mundo, pero no en el Perú. "Tengo una niña que me parte el alma", me cuenta Alicia mientras cierra su cartera pues debe partir. "A los tres años ya está tomando Rivotril porque según su mamá, no puede dormir bien".

Le confieso que estoy espantado, sonríe cansada y me retruca: "la próxima vez te puedo contar de los casos de anorexia infantil. Mamás que ven a sus niñitas como unas cerdas sin futuro de pasarela y les inyectan un mensaje letal de que comer hace daño, vieras las loncheras: galletas de agua, un tomate, una botella de Evian". No tengas hijos, muchacha, o antes aprende a vivir.

Espeluznante.



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